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QUINTO DÍA: DE PAMMUKALE HACIA KONYA Y CAPADOCIA

24 jun

Hoy también ha sido un dia duro, 700 km de autobús hacen mella en nuestras posaderas, ya no sabemos como ponernos! Por suerte, ya se han terminado estas palizas de kilometros.

La primera mitad de jornada ha sido totalmente de mero trámite, basada en kilómetros y kilómetros de paisaje agrícola, con cerezos, higueras, y demás campos de cereal para llegar a la ciudad de konya, no sin antes parar a comer en un paraje algo peculiar,se trata de un restaurante antiguo donde hemos degustado platos típicos.

Con el estomago lleno, seguimos nuestro viaje hasta konya para realizar la visita del mausoleo de Mevlana, fundador de la orden de los “Derviches Danzantes”, tengo la sensación de que ha sido una visita de trámite para hacernos el trayecto menos pesado, aún así, ha sido interesante ver coranes antiguos, dónde se aprecia el esmero con el que se cuida la caligrafía en esta cultura. En el interior del museo, no nos han dejado fotografiar porque era un sitio sagrado, tampoco nos perdemos nada del otro mundo a parte de los coranes decorados con esmero.

Aprovechando que delante del mausoleo existe el cementerio del pueblo, nos hemos acercado para ver algo curioso, gente que vive 300 años!! no, es broma, aunque en las tumbas lo ponga, se debe al canvio de calendario del islámico al gregoriano, uno de los tantos cambios que realizó Ataturk con este hermoso país.

Siguiendo nuestro viaje hacia la Capadocia, hemos adelantado la visita del pueblo subterráneo, supongo que es debido al trajín que nos espera mañana, aún así, y dejándome en evidencia puesto que le había dicho a Bea que con 30 min. no habría bastante para visitarlo, hemos realizado la visita y nos ha sorprendido gratamente!! Es IMPRESIONANTE!

Al salir del pueblo subterráneo, lo típico, tiendas de souvenirs y habitantes del pueblo intentando venderte muñecas de trapo.

De nuevo en el autobús, aún faltaba una hora más para llegar al hotel.

 

CUARTO DÍA: EFESO Y PAMMUKALE

24 jun

Un cuarto día, muy caluroso, pero muy interesante. Nuestra primera parada ha sido en las ruinas de la antigua ciudad de Efeso, está reconocido como uno de los más grandes museos al aire libre del mundo, donde cabe destacar la biblioteca de Celso, un edificio de dos plantas, impresionante.

El templo de Adriano y el teatro.

Por la tarde nos hemos acercado hasta el esperado Pammukale, el famoso castillo de algodón, tengo que decir que no me ha defraudado, es increible que la naturaleza haya podido crear ese precioso paisaje.


Es verdad que no todas las “piscinas” naturales contienen agua, al ser agua termal los hoteles se han abastecido durante mucho tiempo de ella, provocando así la escasez.


Pero, aún así, vale la pena, vale mucho la pena haber llegado hasta aquí, descalzarse, relajarse…eso sí, con cuidado!! que hay zonas donde resbala mucho.

Encima de este increible paisaje, permanecen los restos de la ciudad de Hierápolis, restos que solo fué a ver Pepe, pues los mios “restos” quedaron sentados en la terraza cubierta de un bar con otros compañeros de viaje.

A un cuarto de hora, teníamos el hotel, donde había piscina con aguas termales provenientes de Pamukkale, otra piscina con agua muy caliente, tan caliente que solo se podía meter los pies, piscinas al aire libre, y una sala de mármol, luz tenue, y con grifos donde emanaba agua caliente, y cubos con jabón, a eso se le llama Hamman, perfecto para darse un masaje. ¡Que relax! que ganas tenía de tener un momento así, por fín!!!

Después de cenar, en la terraza del hotel hicieron un espectaculo con musica en directo y la danza del vientre.